Primero el subtitulador se encarga del pautado. Pautar es dividir la información contenida en una obra audiovisual en subtítulos. Para ello se debe asignar un tiempo de entrada y uno de salida tanto a los diálogos como a la locución y a la información escrita que aparecen en la obra. Esta división se debe hacer atendiendo a criterios técnicos (respetando cambios de plano en la medida de lo posible y dando a cada subtítulo un tiempo adecuado, por ejemplo), pero también prestando atención al ritmo de los diálogos o la locución para que la lectura de los subtítulos finalizados sea lo más fluida posible. El subtitulador suele disponer del guion o los diálogos originales.

Después, el traductor de subtítulos se encarga de la traducción. Su objetivo es crear unos subtítulos que transmitan, en forma de lenguaje escrito y condensados para adaptarse a la velocidad de lectura, la información contenida en la obra original. Su labor tiene una dimensión creativa, ya que debe transmitir el tono, el ritmo y la idiosincrasia de cada personaje y reflejar el contexto social y cultural, así como una dimensión técnica que consiste en condensar esa información y adaptarla al número de caracteres máximo que permite la duración del subtítulo. El traductor de subtítulos suele trabajar a partir de un guion ya pautado, pero también puede trabajar con un guion sin pautar o directamente del material audiovisual.

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